A continuación se detallan una serie de buenas prácticas para minimizar el consumo de energía:
Evitar la utilización de apliques oscuros que disminuyan la eficiencia de la iluminación.
Apagar completamente el televisor, en vez de apagarlo con el mando a distancia ( piloto rojo encendido), supone un ahorro energético de un 25%.
Utilizar los equipos informáticos y demás electrodomésticos en modo de bajo consumo.
Poner aislantes en los marcos de puertas y ventanas puede suponer un importante ahorro de energía.
Mejor bajar el termostato unos grados, que mezclar el agua caliente y fría en la ducha.
La energía solar térmica es idónea para la producción de agua caliente. Con sólo 2 m2 de paneles solares se puede suministrar el 60% de las necesidades anuales de una vivienda.
Descongelar frecuentemente los congeladores, ya que un espesor superior a 5 mm de hielo aumenta el consumo energético hasta en un 30%.